Neuromodulación percutánea

La neuromodulación es una técnica vanguardista que se utiliza en cualquier tipo de patología neuromusculoesquelética. Tiene como función intervenir en los procesos modulación del dolor del sistema nervioso, tanto del sistema nervioso central como del periférico.

A través de un conocimiento muy profundo de la anatomía, con ayuda de nuestro ecógrafo de alta gama y tras la destreza adquirida en el uso de las agujas tras años de experiencia, conseguimos acceder a los diferentes trayectos del sistema nervioso periferico y modular sus aferencias. La neuromodulación consigue una remisión de síntomas de manera inmediata en un elevado numero de personas con dolor. De esta manera añadimos a nuestro arsenal terapéutico una herramienta de trabajo que nos puede ayudar de manera muy sorprendente en casos en los que el dolor tenga un origen musculoesquelético real.

El objetivo principal de esta técnica es el de realizar una activación de receptores del grupo de aferencias tipo 3. Estas aferencias son de pequeño diámetro y terminan en pequeñas terminaciones nerviosas las cuales inervan el tejido que el paciente tiene sensibilizado y le produce dolor en el día a día. Otro de los objetivos es que través de la neuromodulación de baja frecuencia se consigue una contracción muscular de toda la musculatura, la cual el nervio que estimulamos se encarga de inervar o “dar vida”. Empleamos esta técnica para activar los mecanismos que el cuerpo tiene de manera natural para el control del dolor a través de mecanismos analgésicos extrasegmentales y segmentales. Este último mecanismo funciona de la siguiente manera: a través del estimulo nervioso que producimos gracias a la inserción de la aguja y aplicación de la corriente, se genera un solapamiento de información por parte del sistema nervioso central (cerebro y médula) en el cual predomina estos dos estímulos (corriente y aguja) sobre el propio dolor que experimenta el paciente. Así, “engañamos” a nuestro cerebro y producimos analgesia de manera inmediata.

También utilizamos la electroterapia mediante ecografía para trabajar sobre diferentes tejidos que se encuentran comprimiendo el nervio en su trayecto y a los cuales se les denomina “interfases”. Existen infinidad de interfases y tras una correcta valoración la aplicación de corrientes pueden liberar posibles adherencias del nervio con los tejidos adyacentes.

Algunos de los nervios que se neuromodulan son:
Cuáles son las causas más comunes

Existen múltiples factores que pueden desencadenar problemas neuromusculoesqueléticos. Entre los más habituales se encuentran:

Sobrecargas y movimientos repetitivos:

La sobrecarga aparece cuando una estructura (músculo, tendón, articulación, disco…) recibe un estrés superior al que puede tolerar. Los movimientos repetitivos o de larga duración son el origen de gran parte de estas lesiones.

Esto ocurre tanto en trabajos manuales como en actividades aparentemente “ligeras” (uso del ordenador o del móvil).

Durante estos movimientos repetidos, los tejidos no tienen tiempo suficiente para repararse. Se generan microtraumatismos acumulados, inflamación progresiva y alteración del control motor. Con el tiempo, estas microlesiones pueden convertirse en tendinopatías, atrapamientos nerviosos o dolor crónico.

Mala postura: 

La postura prolongada es tanto o más dañina que el esfuerzo físico. El sistema musculoesquelético está diseñado para el movimiento constante, y cuando se mantiene la misma posición durante horas, los músculos posturales se fatigan y pierden eficiencia.

Una postura inadecuada genera compensaciones musculares y tensión sostenida en ciertas áreas. El cuerpo comienza a “adaptarse” a la mala postura: se acorta la musculatura anterior, se inhibe la musculatura posterior, se altera la movilidad de la columna y aparece dolor.

Sedentarismo, falta de actividad física y debilidad muscular:

El sedentarismo no solo provoca pérdida de fuerza, sino también disminución del control neuromuscular. Esto significa que los músculos no solo están más débiles, sino que pierden su capacidad para activarse correctamente cuando el cuerpo lo necesita.

Los músculos estabilizadores, especialmente el core y los glúteos, dejan de trabajar de manera adecuada, lo que altera la postura, la marcha y la distribución de cargas. Esto hace que estructuras como los discos lumbares, las rodillas o los hombros reciban demasiado estrés.

Ejercicio mal ejecutado, sobreentrenamiento y técnica deficiente: 

Aunque la actividad física es saludable, cuando se realiza sin supervisión o con cargas excesivas puede generar lesiones. Muchas personas aumentan la intensidad sin una base adecuada, lo que provoca fallos en la técnica de movimiento.

El sobreentrenamiento no permite que los tejidos se recuperen. Esto facilita roturas fibrilares, inflamación tendinosa y alteraciones articulares.

Traumatismos y accidentes cotidianos: 

Los traumatismos, golpes y caídas pueden afectar a huesos, ligamentos, articulaciones, discos o nervios. Incluso impactos aparentemente leves pueden desencadenar dolor persistente si no se tratan adecuadamente.

Estrés, tensión emocional y fatiga del sistema nervioso: 

El estrés no es solo emocional: se manifiesta físicamente. El sistema nervioso simpático, encargado del estado de alerta, mantiene el cuerpo en tensión sostenida. Esto aumenta el tono muscular, reduce la capacidad de relajación y altera la respiración.

Con el tiempo, esta tensión permanente provoca:

  • Contracturas musculares
  • Dolor cervical y dorsal
  • Bruxismo
  • Rigidez generalizada
  • Disminución del umbral del dolor

El cuerpo no tiene tiempo de recuperarse y entra en un círculo vicioso de dolor–tensión–dolor.

Alteraciones biomecánicas, desalineaciones y patrones de movimiento disfuncionales: 

La biomecánica alterada implica que ciertas zonas trabajan más de lo que deberían y otras menos. Esto genera desequilibrios musculares que se traducen en dolor o lesiones crónicas.

Degeneración natural, envejecimiento y desgaste articular: 

Con el paso del tiempo, los tejidos pierden hidratación, elasticidad y capacidad de regeneración. El cartílago se desgasta, los discos se deshidratan, los tendones pierden colágeno y la musculatura disminuye en volumen (sarcopenia).

Esto no siempre causa dolor, pero puede generar síntomas cuando se combina con sobrecarga o mala postura.

Sea cual sea la causa, un correcto enfoque de neuromodulación percutánea ecoguiada resulta fundamental para aliviar y prevenir la progresión de los síntomas. En muchas ocasiones, la suma de varios elementos (estrés, mala postura, apretamiento) aumenta la probabilidad de que aparezca o se mantenga el problema, por lo que es importante recibir asesoramiento especializado.

Qué beneficios tiene la fisioterapia para la neuromodulación percutánea ecoguiada

La fisioterapia para la neuromodulación percutánea ecoguiada aporta un amplio rango de beneficios si se realiza con constancia y bajo la supervisión de un especialista:

Reduce el dolor tanto agudo como crónico
Este tipo de terapia actúa directamente sobre los mecanismos que generan el dolor, ya sea muscular, articular o nervioso. Mediante técnicas manuales, movilizaciones y estímulos específicos, se disminuye la tensión de los tejidos, mejora la función muscular y se modula la respuesta del sistema nervioso. Como resultado, el paciente experimenta alivio del dolor en zonas como cuello, espalda, hombros, cadera o extremidades. Además, la terapia ayuda a prevenir que el dolor se vuelva crónico mediante la mejora del control motor y la función general.
Mejora la movilidad y la flexibilidad

Muchos problemas neuromusculoesqueléticos limitan el rango de movimiento por rigidez articular, contracturas o acortamientos musculares. La terapia trabaja para restaurar la movilidad natural de las articulaciones, relajar la musculatura y mejorar la elasticidad de tendones y fascias. A medida que el cuerpo recupera movilidad, se reducen compensaciones, disminuye el riesgo de nuevas lesiones y la persona puede volver a realizar actividades cotidianas o deportivas con mayor comodidad.
Normaliza la función muscular y el control motor
Una de las bases de esta terapia es reeducar al sistema neuromuscular para que los músculos se activen de forma eficiente y coordinada. Esto implica reducir inhibiciones musculares, despertar musculatura que no está trabajando correctamente, y equilibrar la fuerza entre grupos opuestos. Cuando la musculatura funciona de manera adecuada, se reduce la carga en articulaciones y estructuras sensibles, se mejora la postura y aumenta la estabilidad del cuerpo en general.
Disminuye la tensión acumulada por estrés y sobrecarga
El estrés físico y emocional provoca un aumento del tono muscular y un estado de tensión constante. La terapia ayuda a liberar estas tensiones mediante técnicas manuales profundas, trabajo sobre puntos gatillo, respiración guiada y métodos de regulación del sistema nervioso. Esto mejora la sensación de ligereza corporal, reduce la rigidez y favorece un estado de bienestar general que impacta positivamente en el descanso y en la calidad de vida.
Acelera la recuperación de lesiones

La combinación de técnicas que actúan sobre músculos, nervios y articulaciones aumenta el flujo sanguíneo, mejora la calidad del tejido y acelera los procesos biológicos de reparación. Esto es especialmente útil en lesiones como tendinopatías, esguinces, sobrecargas deportivas, contracturas persistentes o recuperación postquirúrgica (según indicación del profesional). La terapia no solo acelera la curación, sino que también reduce la probabilidad de recaídas.

Previene futuras lesiones y mejora el rendimiento físico
Al corregir desequilibrios musculares, mejorar la postura, optimizar la movilidad y reeducar patrones de movimiento, la terapia reduce el impacto mecánico que genera lesiones repetitivas. Esto no solo es útil para personas que realizan deporte, sino también para quienes trabajan en posiciones mantenidas o realizan movimientos repetitivos. Un cuerpo mejor alineado, más fuerte y más móvil es menos propenso a lesionarse y mantiene un rendimiento más alto en actividades diarias, laborales o deportivas.

Si te preguntas cuál es el precio de la neuromodulación percutánea ecoguiada en Clínica Alhondiga, te invitamos a que contactes con nosotros sin compromiso.

Cada caso requiere un análisis individual, y ofrecemos planes de tratamiento personalizados. Queremos que conozcas todas las posibilidades y que tomes la mejor decisión para tu salud.

Juan Gorostiza Gutierrez del Río
Ander Blanco Partearroyo
Carlos Quevedo Miguel
En Clínica Alhóndiga, contamos con un equipo de fisioterapeutas colegiados y especializados en técnica EPI de fisioterapia. Todos ellos han completado más de 500 horas de formación en técnicas invasivas y ecografía musculoesquelética, avaladas por instituciones como la Universidad CEU San Pablo y Fisiofocus.
¿Qué es exactamente la neuromodulación percutánea ecoguiada?

Es una técnica mínimamente invasiva en la que se introduce una aguja fina, guiada por ecografía, para aplicar una corriente eléctrica de baja intensidad sobre nervios o tejidos musculoesqueléticos. Su objetivo es modular el dolor y mejorar la función neuromuscular.

¿Para qué tipo de lesiones o dolencias está indicada?

Se utiliza en dolores musculares crónicos, atrapamientos nerviosos, lumbalgias, cervicalgias, tendinopatías, ciáticas, dolor miofascial y lesiones deportivas. Es especialmente útil cuando otros tratamientos no han dado resultado.

¿Duele el tratamiento?

La mayoría de los pacientes describe una ligera molestia momentánea, similar a la de una punción seca o análisis de sangre. La ecografía permite una localización muy precisa, lo que reduce notablemente la incomodidad.

¿Es un tratamiento seguro?

Sí. Al ser ecoguiado, el fisioterapeuta visualiza en tiempo real la aguja y las estructuras anatómicas, lo que aumenta la precisión y minimiza los riesgos. Además, se utilizan agujas estériles de un solo uso.

¿Cuántas sesiones suelen ser necesarias?

Depende del caso, pero muchos pacientes notan mejoras desde la primera o segunda sesión. Habitualmente se recomiendan entre 3 y 6 sesiones, combinadas con ejercicio terapéutico.

¿Cuánto dura una sesión de neuromodulación?

Entre 20 y 40 minutos, según la zona a tratar y la respuesta del paciente.

¿Qué debo hacer después del tratamiento?

Normalmente puedes hacer vida normal. Se recomienda mantenerse activo, evitar esfuerzos intensos las primeras horas e hidratarse bien. En ocasiones puede haber una pequeña molestia residual temporal.

¿La neuromodulación percutánea sustituye a otros tratamientos?

No necesariamente. Funciona muy bien combinada con terapia manual y ejercicio terapéutico. Forma parte de un abordaje integral para mejorar la recuperación y prevenir recaídas.